RECURSOS para VÍCTIMA DE VIOLENCIA DE GÉNERO

A pesar de los esfuerzos que desde muy diversos ámbitos se están dedicando a la protección integral de las víctimas de violencia de género, lo cierto es que los episodios se suceden con inexorable continuidad.

Aún hoy, la percepción social de las víctimas no está exenta de tintes negativos, pues el problema -se dice- les atañe esencialmente a ellas, y no a todos, y -se dice a continuación- se habla demasiado de un asunto que no tiene tanta importancia como parece. Al fin y al cabo, ¿no se producen otras muertes y lesiones con ocasión de la circulación de vehículos, de la práctica de deportes de riesgo, o de accidentes fortuitos, todos ellos en alguna medida inevitables?

El problema es que la responsabilización de la víctima de la violencia de género, como el uso de estereotipos y mitos a los que se recurre insistentemente, influye y mucho en el enjuiciamiento del episodio tras su denuncia, cuando finalmente la mujer decide dar el tan difícil paso de implorar la ayuda de la Justicia.

Entre nuestros más jóvenes se producen con frecuencia episodios de violencia machista difíciles de entender por la mayoría, cuando los medios ponen el foco sobre ellos, pero que responden a los esquemas de autoridad patriarcal que muy timoratamente nos ocupamos de combatir.

Decía Dolors Reguant que el Patriarcado es una forma de organización política, económica y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres, el marido sobre la esposa, del padre sobre la madre, y los hijos e hijas, y de la línea de descendencia paterna sobre la materna. ¿No es cierto que este es el esquema de relaciones que de forma predominante vemos en nuestro entorno diario?

Si prestáramos un mínimo de atención, percibiríamos en nuestro lenguaje, y lo que es aún peor, en el de los medios de comunicación, cómo parece que la mujer maltratada por el varón ha contribuido siempre, de alguna forma, a que el episodio de violencia se produzca. La mujer ha hecho algo con lo que ha llevado a la agresión, o no ha hecho algo que estaba a su alcance para evitarlo.

Al agresor, en cambio, se le viste con alguna suerte de excusa justificativa, a saber: que su mujer pretendía separarse de él, o que tuvo un ataque de celos.

La rebelión contra el lenguaje machista, o la recuperación y divulgación de referentes femeninos, se hacen completamente necesarios porque la dictadura del género nos dice quién va a ser aceptado o no en el grupo al que pertenece. Desde el principio, el proceso de socialización propicia los mecanismos por los que una mujer puede verse inmersa en una relación violenta y un hombre puede ejercer contra ella esa violencia durante largo tiempo, muchas veces sin que nadie se percate de ello a su alrededor, y otras, con el silencio y la complicidad de familiares y amigos.

El destierro de la violencia de género, en fin, es un asunto de todos, nos debe importar a todos, y no podrá superarse sin la activa participación de toda la sociedad.

Si eres una mujer maltratada, o conoces a alguna que pueda encontrarse en dicha situación, existen en Catalunya -como hay también en cada Comunidad Autónoma- muchos recursos institucionales que pueden ayudar a resolver el conflicto. Queda mucho por hacer, ciertamente, pero no olvides pedir ayuda y asesoramiento a tiempo.

(1) Institut Català de les Dones. Generalitat de Catalunya.

Telèfon d’atenció a les dones 900 900 120

Ofrece una atención integral, permanente y gratuita para mujeres en situación de violencia.

(2) Serveis d’Intervenció Especialitzada. Generalitat de Catalunya. Secretaria de Família.

Servicio especializado que asiste a la víctima en el proceso de recuperación y reparación de las mujeres víctimas de violencia, y de sus hijos.

(3) Servicios sociales especializados. Generalitat de Catalunya. Benestar Social i Família.

Cuando la víctima interpone una denuncia contra su agresor, otros equipos especializados de apoyo intervienen para estudiar detenidamente el caso y garantizar el tratamiento más adecuado de la escena por parte de los Juzgados y Tribunales.

Finalmente, la experiencia de quienes por oficio o profesión tenemos contacto con episodios como estos, nos demuestra lo importante que es que, ates de interponer la primera denuncia, y en cada una de las que sucesivamente haya que interponer, y siempre que sea posible, por supuesto, se obtenga asesoramiento legal. Una denuncia espontánea de la víctima, sin el suficiente detalle, con lagunas y mal exteriorizada, acaba en muchas ocasiones prematuramente archivada o en una injusta absolución del agresor. Téngase en cuenta que la repetición de denuncias, aun sin resultado aparente, resulta en una pena más grave cuando una de ellas consigue el suficiente apoyo probatorio.

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